Yo admiro al juez.
Naturalmente, no comprendí nada.
Me detengo en el acto a su lado.
Ya a esa altura el río no tiene más de doscientos metros de ancho.Cupido se había perdido de vista.Otro letrero original me impresiona.Yo guardo discreto silencio.Apretados y cubiertos los árboles de enredaderas y lianas, empinados unos sobre otros, curiosos, espejan en el río sus caprichosas siluetas dejando en el centro una senda clara.Era un desfile que el azar nos ofrecía, a veces con caracteres risueños, otros dramáticos, con frecuencia sugestivos y otras veces grotescos.Es delgado, alto, altísimo.Lo voy a consultar.El administrador era Raúl Castells.
De todo como si fuera cosa propia.
Y si se refiere el anunciador a esa Eva y no puede ser otra el título no tiene afinidad alguna y es absurdo.




Este helado de vasito sabor a chocolate con lluvia de chocolate fue uno de los preferidos de los chamos de la época.Es una frente límpida y serena de mujer, que plácida mira el infinito.Se levanta, en Pando, la dama que tenía a mi lado, y la sustituye en el asiento una madre joven y fecunda, con tres niños más.También me hizo saber, la misma, que tenía un hijo, de ella, no de la perra, pero de éste no me dijo cómo se llamaba ni me mostró retrato alguno.Y si se duda, concurran en un día de fiesta a uno de esos cines baratos, cuando está la sala repleta y salpicada la platea de inquietos y simpáticos muchachos, muchachitos y muchachones, y sabrán decirme luego la diferencia que existe entre los bálsamos aromáticos.Pensaba respirar un poco, cuando veo que se le ocurre a la dama que dominaba la ventanilla, cerrarla, porque el viento le desordenaba el peinado, que ella arregló cuidadosamente.Soy un hombre feliz!Acusa una modalidad indiferente; como se gana dinero con spotify constante y claro estado de ánimo.Dos elementos que significan confianza, modestia, democracia, patriotismo y hasta desinterés, de gran utilidad y sugestivos para alcanzar la simpatía y el voto de los electores en nuestras campañas.
Se advierten indumentarias variadas y sin pretensiones.
El postre obligatorio era un exquisito arrollado de chocolate con merengue.